domingo, 18 de julio de 2010

Color (celeste) esperanza

Desde que retornó nuestra selección mayor de fútbol masculino a tierras orientales, han sucedido un montón de cosas que, sinceramente, serán difíciles de volver a ver -al menos en un tiempo prudencial, supongo...

Incluso este mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 ha dejado huellas indelebles desde su comienzo. Lo que más me llamó la atención fue cómo se vivió la jornada futbolera del 2 de julio, día del gran (y sufrido) partido contra Ghana, única selección africana del torneo en esa instancia. Estábamos con unos amigos y Victoria en una pizzería muy conocida del centro de la ciudad, y a poco de llegar pudimos ser partícipes de algo que no se ve mucho por estos lares: cantar todos el himno de pie, como si fuera en la escuela en un acto patrio!

A varios -yo incluido- nos generó sorpresa y admiración por igual. Es que Uruguay no se caracteriza por ser un país en el cual el sentimiento patriótico esté a flor de piel. En otras partes del mundo, es habitual que las banderas nacionales flameen hasta en las casas más humildes, los paisanos se sientan ofendidos si alguien critica a su tierra o se exalten orgullosos cuando alguien conoce o sabe algo puntual de ese lugar. Acá es todo lo contrario y, sin embargo, este y el resto de los días en los que la selección de fútbol masculino de mayores (lo recalco porque hay muchas selecciones en muchas disciplinas, y esta es una de esas tantas) pudimos ser testigos de ese "sentir nacional" tan alicaído desde hace años: las banderas flameando (en casas, autos, puentes, playas, etc.), la gente coreando el himno nacional, los abrazos que se fundían de forma tan natural con el de al lado y sin preguntarle ni quién era, ni si conocía a alguien conocido de nosotros, ni a quién ni qué votó, o cómo piensa... Eso me llenó de orgullo.

Estos muchachos nos dieron un muy lindo mensaje, que todos tenemos la obligación de mantenerlo en el tiempo, a pesar de las tempestades que se puedan avecinar: tenemos un gran país, podemos tener un gran porvenir si todos sin distinciones nos unimos a construir, desde el respeto al prójimo, un país cada vez mejor...

Gracias muchachos! Gracias por disipar -al menos por momentos- ese gris tristón que nos caracteriza, que no nos deja ver más allá de la niebla. Gracias una vez más por inyectar a jóvenes y viejos el optimismo necesario para que todos podamos creer en lo que hacemos. Gracias por devolverle a este país el color de la esperanza... el celeste del alma!

Un hincha de siempre

miércoles, 19 de mayo de 2010

Se viene... se vieneeee!!!

Güenas de nuevo! Casi un año que dejé este "bló" medio tirilla... pero no pasa nada: en breve vamos a seguir con las publicaciones. Ocurre que un viaje como este se hace una sola vez en la vida (bah, salvo que tengas mucho dinero y tiempo libre, cosa muy pocos tienen...) y no sería para nada justo dejar experiencias, vivencias, etc. a la deriva, para que venga "el maldito alemán" y se las lleve sin ton ni son...
Aguante!!!