jueves, 18 de junio de 2009

Katmandú, lunes 15 de junio de 2009

Luego de una noche un poco “movida” (estuve con diarrea y fiebre toda la noche), bajé a tomar el desayuno. Mi sorpresa fue mayúscula cuando uno de los gerentes del hotel nos recomendó no salir del mismo, dada las manifestaciones por la muerte del militante del Partido Comunista Maoísta, Rajendra Phuyal. Parece que al hombre lo secuestraron y le movieron la calavera mal y militantes de la Liga Juvenil Comunista (LJC) lo encontraron en el Hospital Bir en gravísimo estado. En Nepal parece que es bastante común este tipo de golpizas a militantes de la LJC y a otros tantos, y lo de las manifestaciones también: de hecho, cuando estábamos yendo para Pokhara hubo otro corte de ruta, esa vez por la restitución del controvertido Jefe de las Fuerzas Armadas por parte del gobierno de turno. Digamos que la mano por estos lados no viene muy light, digamos. Por suerte y según lo que se comenta, los turistas rara vez se ven envueltos en este tipo de conflictos. Ahora me encuentro en el Hotel Shangri-La, con el resto de mis compañeros del Grupo de Viaje matando el ocio de alguna forma. Aunque por suerte la gente del hotel ha buscado alternativas: sin ir más lejos, organizaron un “amistoso de selecciones”, Grupo de Viaje CCEE 2009 vs. Personal del Shangri-La en la Academia Nacional de Policía, distante a unas 6 cuadras del hotel. El resultado fue un tanto sorprendente para las condiciones de juego, aunque no sorprendió para los que tuvimos el placer de verlo: CCEE se impuso en la altura y con calor ¡8-0! La forma de juego de los locales hacía notar la diferencia: poco contacto corporal, velocidad en casos aislados, falta de llegada (había un muchacho con una camiseta que decía “ABS” y ese era el peligroso, pero claro: “ABS” corria, "ABS” llegaba al arco, etc.), entre otras. El equipo de CCEE ganó de forma justificada, vale decir. Nos llevamos un triunfo a casa, sin lesionados (no como pasó en Tailandia) y preparados para la despedida de uno de nuestros “compañeros insignia” del viaje: Enrique “Quique” Peirano, un valorazo que se vuelve a los pagos orientales. Disfrutamos un buen momento entre todos, para despedir a este país que, a pesar de los problemas, nos recibió con los brazos abiertos. Namaste!

Último antes de entrar al Grupo de Viaje...

Nuevamente en camino, retornando por primera vez a un lugar: Bangkok, capital de Tailandia. Esta vez voy a hacer un racconto de las cosas vividas hasta ahora en nuestra pasada por Vietnam, país que tanto por su gente como por sus bellezas naturales nos ha cautivado.

Comidas: el viaje no es solo ir de un punto a otro, digamos. Hay otras cosas para disfrutar, y una de ellas, esencial para poder continuar, es el alimento, el morfe, la comida… no sé, pónganle el nombre que quieran. Digamos que hasta Phuket tanto Tabaré y Valeria como quien les escribe estábamos asustados con el alimento que, si bien tentador en algunos casos, llegaba a hacernos fruncir la cara cuando probábamos bocado (en este sentido, los que me conocen saben que yo le entro a casi cualquier cosa, pero realmente no siempre era aconsejable hacerlo!). Pero me hice de una frase que Antonio, padre de los hermanos Da Rocha me dijo una vez:”para aprender a comer, tenés que saborear y disfrutar platos agridulces”. Y tenía razón: hasta que no saboreás este tipo de comidas no podés hacerte una idea de un montón de cosas, tales como por que emplean las recetas, o si el clima juega un rol importante en la dieta de millones de personas, o si hay influencias de tal o cual… no sé, son miles de cosas que se entremezclan, ¿no les parece?

Sensaciones: calentura cuando nos estafaron unos caretas al llegar a Hanói, fascinación con lo nuevo y novedoso que nos ofrecía Hanói, nostalgia al pasar por una panadería y sentir el olor a pan calentito… hmmm!; alegría cuando en cualquier lugar, en el pueblo más remoto o en la ciudad más cosmopolita, la gente ofrece ayuda con una sonrisa, algo que tanto cuesta a veces lograr en nuestras sociedades occidentales y acá es tan simple…

Sorpresa y decaimiento de la misma: a lo largo del viaje hemos vivido experiencias inolvidables, atadas muchas veces a los lugares que hemos visitado. Pero algo que estoy descubriendo ahora es el hecho de que no todo lo que uno conoce lo sorprende, más aún cuando alguien ya vio conoció algo parecido. Nos ha pasado con los zoológicos, con las pagodas, con las mezquitas, con las iglesias, con las cuevas y los paseos en río, y seguramente esto siga pasando en el futuro. Este es un claro símbolo de cómo te puede condicionar el viaje el hecho de empezar en lugares distintos…

Perspectiva del viajero: desde que salí de Montevideo he tenido la precaución de observar la cotidianeidad desde un ángulo diferente, y esa es la gran diferencia entre el que está de paso y el que no. Realmente los viajeros somos simples monitores de la rutina; ese segundo de intercambio de miradas con un local, o esa pregunta de orientación necesaria para continuar en el camino son ejemplos claros de ello.

Monedas: tema interesante y escabroso al mismo tiempo. Al principio, tener el tipo de cambio claro entre la moneda de cada país y la divisa utilizada (sea Euros o Dólares EEUU) es clave, pero claro que no es lo único: saber si en las casas de cambio –que en algunos lugares pueden abundar y en otros simplemente no existir– cobran alguna “cometa” por los servicios prestados, además de no confundir billetes al pagar y saber qué monedas son válidas en otros países (por si uno se queda con un “clavo” al salir de un país) tienen que estar en la libreta de recomendaciones y cosas a tener en cuenta de cada viajero. Si tienen alguna duda, pregúntenme que les cuento con detalles, jejeje…